Cosas que me están ayudando en mi camino por el duelo:

-Apoyarme en la gente que quiero

-Darme cuenta de quién está en las malas y valorar más a esas personas y disfrutar del cariño que me dan.

-Darme cuenta de quién prefiero que no esté, o que esté menos o de manera diferente en mi vida. Dejar salir es bueno para que otras cosas puedan entrar. “Ordenar” mentalmente mis personas ayuda a recolocarte también tú misma. (Incluso aquellas personas que están, y que nos damos cuenta de que nos resultan una carga en lugar de un apoyo.)

-Atender a la gente (visitas, mensajes) cuando verdaderamente me apetezca, vivir más pensando en mí, que en los demás.

-Permitirme estar mal y sola el tiempo que necesite.

-Permitirme estar bien y tranquila e incluso feliz cuando surja, intentar agarrarme al máximo a estos momentos para recordarlos cuando vengan los malos.

-Usar el “miedo” para algo. Por ejemplo, en el siguiente embarazo me cuidaré más y exigiré más cuando crea que tenga que hacerlo.

-Usar la “rabia” para algo, como dar visibilidad al duelo, preparar respuestas para gente maleducada o que no entiende por lo que estamos pasando.

-Matrioskas, compartir. Compartir el dolor, empatizar con otras familias que han pasado por lo mismo, escuchar, hablar.

-Pedir ayuda psicológica si es necesario, para encontrar un poco de luz en el camino cuando estamos tan perdidas.

-Escribir los recuerdos bonitos, para que sean los que perduren con más fuerza.

-Identificar un aprendizaje cuando pasa, como el sentir que me hago más fuerte y más humana y que eso podré aportarlo a la sociedad luego; o sentir que ahora relativizo más los problemas.

-Agradecer. Dar las gracias me reconforta y me hace ver que aún quedan motivos por los que merece la pena vivir.

-Crear. Proyectos para Tartaruga, sorpresas para mi pareja, planes en familia originales y diferentes, dibujar…

-Ayudar a otras personas yo también (cuando me siento preparada) como donar médula, dinero a alguna asociación que me motive, o simplemente alegrarle a un desconocido el día con una sonrisa.

-Establecer un vínculo entre la vida y la muerte. Esto aún estoy en proceso, y creo que la manera de hacerlo es algo muy personal, pero muy importante en todo caso. A mí me está gustando enfocarlo un poco “a lo mejicano” y soplar un pastel por Federico el día de su cumplemes, comprarle un peluche en navidad aunque no esté, escribirle cartas hablándole a él aunque no las envíe a ningún sitio, incluir sus fotos en el álbum familiar… Etc.

Y espero que esta lista crezca aún más. Mientras tanto, sigo intentando juzgarme menos a mí misma, no pensar tanto en lo que pensarán los demás y fomentar mi pensamiento positivo cuando me viene, y alimentar mis ilusiones cuando siento alguna después de un tiempo.

Rosa, mamá de Federico.

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