Realmente no sé en qué momento de mi duelo me encuentro, soy una montaña rusa de emociones, hay días que estoy arriba, otros días no sé si estoy subiendo o bajando y está el día que no puedo subir por mucho que lo intente. Pero creo que he llegado a un punto de asertividad interesante, me permito estar triste porque es la única forma que tengo de sacar esta rabia afuera y también me permito el estar alegre sin cuestionarme, porque cuando estoy alegre es cuando me acuerdo de mi estrella como quiero llegar a recordarla con amor, recuerdo mi barriga con añoranza, entro en su cuarto, miro sus cosas y sonrío por todo lo que llego a darme en tan poco tiempo. Aunque todavía me queda un gran camino por recorrer.

Y de esta parte buena, mucha culpa la tiene la asociación ,porque en ella encontré comprensión, pero comprensión de la buena, de la que no te juzga y te entiende, esa que te da ánimos sin utilizar palabras hirientes, la que te permite que te caigas porque también es necesario, pero te ayuda a levantarte una vez más. En la que encuentras calidez humana, donde no tienes que hacerte la fuerte. Eso es para mi Matrioskas el lugar donde se respeta mi duelo, mi perdida, mi tristeza, mis ganas de superarme, mi historia, mi niña… 

Miriam Díaz García.

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